Diario de un fumador

Diario de un fumador
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Dicen que cada cigarrillo que fumas te resta cinco minutos de vida.

Mi nombre es Pep Cabot, y soy exfumador. Cuando escuché esta frase por primera vez llevaba más de diez años fumando un promedio de 20 cigarrillos al día, lo que supone cerca de 67.000 cigarros en una década. Esta cifra me produjo escalofríos, porque significaba que me había fumado buena parte de mi vida sin ser consciente de ello.

Así que después de mucho darle vueltas y tras observar como cada día destruía buena parte de mi salud y del tiempo que me quedaba por vivir —por no hablar de la tos en las mañanas y la sensación de ahogo constante—, decidí tomar una decisión de la que hoy no puedo estar más orgulloso: dejar de fumar.

No fue fácil, pero lo logré y hoy hace un año de ello.

Si yo lo hice, sé que tú también puedes lograrlo. Y para ayudarte quiero compartirte cómo fue para mí dejar de fumar día a día para que sepas a qué enfrentarte, qué se siente y qué síntomas y ventajas van a ir apareciendo día tras día hasta llegar cumplir un año sin fumar. ¿Me acompañas?

Sensaciones al dejar de fumar día a día hasta llegar a un año sin tabaco

Por mucho que te expliquen qué se siente al dejar de fumar, no lo entenderás hasta que lo experimentes por ti mismo y te lo digo porque yo también he pasado por ello.

Durante más de diez años me repetían constantemente todo lo que iba a experimentar una vez dejara el tabaco: más aire en mis pulmones, más sabor en las comidas, podría hacer ejercicio sin cansarme, mi aliento dejaría de apestar, mis manos volverían a su color habitual y un sinfín de ventajas más.

Pero por mucho que mis amigos, familiares y conocidos hicieran un esfuerzo para hacerme entender lo perjudicial que era para mí el tabaco yo simplemente asentía mientras solo pensaba en volver a encenderme otro cigarrillo.

Así es: cuanto más me hablaban de dejar de fumar, más ganas tenía de seguir fumando. Y eso, como entendí más tarde, ocurre porque la decisión para dejar de fumar la tienes que tomar TÚ. Nadie puede hacerlo por ti pero tú sí debes plantearte hacerlo más temprano que tarde.

Estás consumiendo tu vida igual que yo consumí muchos años de la mía, pero estás a tiempo de frenarlo e incluso revertir la situación con el paso del tiempo.

Yo quiero acompañarte en el camino, así que ahora que justo se cumple un año desde que dejé de fumar, quiero compartir contigo cómo es dejar de fumar día a día para que sepas a qué atenerte, qué sensaciones vas a experimentar y cómo vas a sentirte.

Tanto si estás pensando en dejar de fumar como si ni siquiera te lo planteas en serio pero tienes una pizca de curiosidad e incluso si nunca has fumado pero quieres evitar caer en la “tentación” o ayudar a un ser querido a abandonar el hábito te recomiendo que sigas leyendo porque en esta especie de lo que yo llamo “diario de un ex fumador” vas a encontrar todo lo que me hubiese gustado saber a mí antes de comenzar.

Se trata de notas que fui tomando durante todo este tiempo y que pueden ayudar a cualquier fumador que pase por lo mismo que yo. Entonces, ¿me acompañas en este viaje?

El punto de partida: mi último cigarrillo

Hace unos días tomé la decisión de dejar de fumar y me di una semana de margen en la que me propuse investigar todos los métodos y remedios que pueden ayudarme a dejar de fumar día a día: imanes, acupuntura, chicles, parches, medicamentos, hipnosis, vídeos, libros, flores, plantas y todo lo habido y por haber.

Pero finalmente he optado dejar de fumar con la única arma que puede acabar con los cigarrillos: mi propia fuerza de voluntad.

He estado leyendo muchísimo sobre la adicción a la nicotina y creo que por fin he comprendido que fumar es una adicción sobre todo mental así que he optado por usar la misma mente que originó la adicción para combatirla.

Hace unos minutos he fumado el que será mi último cigarrillo. He tratado de ser todo lo consciente que podía, y aún tengo presente el humo entrando en mis pulmones, el sabor de la nicotina en mi boca —que todavía sabe a tabaco—, y la calma que sentía al tener el cigarro entre mis labios y a la vez el nerviosismo por lo rápido que se ha consumido.

Pero me he prometido que será el último, por mí y por mi familia, así que he apagado la colilla, la he mirado de cerca y justo ahora me voy a dormir sabiendo que mañana comienza un camino nuevo y que no va a ser fácil.

diariodeunfumador

1 día sin fumar

Llevo un día sin fumar, y ha sido duro; entre otras coas, porque implica cambiar hábitos que me han estado acompañando durante años.

Por primera vez, hoy no he fumado el cigarro con el café y sinceramente lo he echado de menos —en realidad, ni siquiera he tomado café sino que lo he cambiado por un zumo—, pero sé que es inevitable sentirme así porque el tabaco llevaba casi una década acompañándome nada más despertarme.

Siento mucha ansiedad y según he podido leer, me llevará al menos dos semanas conseguir que mis niveles de ansiedad vuelvan a la normalidad.

2 días sin fumar

A los dos días sin fumar la ansiedad es igual y sé bien lo que es sufrir el síndrome de abstinencia… Y eso que solo llevo dos días sin fumar, pero no pienso rendirme.

Según he podido saber, a las 48h sin tabaco el monóxido de carbono y la nicotina desaparecen por completo del cuerpo y las terminaciones nerviosas empiezan a regenerarse pero en cambio la rabia e irritabilidad por la falta de tabaco está llegando al nivel más alto. 

3 días sin fumar

A los tres días sin fumar, sigo sintiendo ansiedad y ganas de fumar —y cada vez van más en aumento—.

Por el contrario, he leído que si me realizan un examen no detectarían rastros de nicotina ya que el 90% ya ha sido sintetizada y eliminada a través de la orina.

También noto menos mucosidad en la garganta y los bronquios, con lo cual tengo menos dificultades al respirar.

4 días sin fumar

Cuando me he despertado esta mañana me he sentido mucho mejor que el primer día.

Ya llevo cuatro días sin fumar y dicen que la primera semana de dejar de fumar es cuando ya mayoría de personas fracasan.

De hecho, yo sabía que la mitad de los fumadores que intentan dejar de fumar fallan antes de la primera semana debido a que los siete primeros días son los más duros así que sigo firme, mascando más chicle de lo habitual y con la firme decisión de seguir hacia adelante.

5 días sin fumar

Cinco días sin fumar y tengo una ansiedad terrible. Apenas he conseguido dormir y he tratado de mantener la cabeza ocupada a todas horas.

Antes de dejar de fumar hice una lista de todos los motivos por los que quería dejarlo, y solo hoy ya la he mirado tres veces.

Sé que si caigo voy a arrepentirme; solo tengo que esperar a que la ansiedad desaparezca. Decirlo es fácil, pero hacerlo cuesta y mucho. Solo espero que merezca la pena.

6 días sin fumar

En estos primeros días todo es redundante, todavía siento deseos de fumar y a veces pienso que no seré capaz pero mi determinación me empuja a no caer.

Quizás los parches, los chicles de nicotina o los medicamentos ayuden a no sufrir el síndrome de abstinencia pero me dije que lo dejaría por mi propia fuerza de voluntad y así he decidido hacerlo.

7 días sin fumar

¡Hoy se cumple mi primera semana sin fumar!

He tenido tres episodios de fuertes deseos por fumar durante el día, como máximo han tenido tres minutos de duración cada uno de ellos pero se me han hecho eternos.

Salvo esto, todo lo demás sigue mejorando: tengo mayor sentido del olfato y del gusto, mi aliento es más fresco, mis dientes se ven más limpios y me siento con más energía.

8 días sin fumar

Como la nicotina es adictiva sigo teniendo antojos de tabaco pero cuando eso ocurre realizo unos ejercicios de respiración que me ayudan a sentirme mejor de inmediato.

Mi mal humor en momentos puntuales desaparece poco a poco y creo que estoy subiendo algo de peso, pero no me preocupa demasiado: sé que es porque como más de lo que debería.

9 días sin fumar

Solo veo fumadores a mi alrededor: al salir de casa, en la parada del autobús, a la entrada de la oficina… Eso me produce impaciencia y nerviosismo, pero poco a poco estoy aprendiendo a sobrellevarlo. De todas formas, Roma no se construyó en un día, ¿no?  

10 días sin fumar

A diferencia de los días anteriores, hoy solo he tenido dos episodios de deseos irrefrenables de fumar, pero he respirado hondo y he tratado de ocupar mi mente con algo que no guardara relación para mí con el tabaco.

Así que mi consejo es que cuando sientas ansiedad por fumar salgas a pasear, hagas ejercicio, te tomes una infusión, masques regaliz, te pongas a cocinar, te centres en tu trabajo, salgas al cine o llames a un amigo… Lo que sea, pero mantén tu mente ocupada; te lo dice alguien que ya lleva diez días sin fumar.

11 días sin fumar

Siento más hambre de lo habitual y deseo de comer cosas dulces. Sé que a veces algunas personas suben de peso cuando dejan de fumar así que aunque algunas veces me cuesta por lo general trato de beber muchos jugos, tentempiés bajos en calorías y mucha agua. Pero tengo que reconocer a veces me cuesta resistirme, y tampoco puedo pretender hacerlo todo a la vez.

12 días sin fumar

Salvo las ganas de fumar que se siguen repitiendo, cada vez me siento mejor de salud. ¡Olvidé lo que era respirar hondo y ver como tus pulmones se llenan de aire fresco

13 días sin fumar

Sé que cada persona es diferente, pero a los 13 días sin fumar todavía se me hace todo cuesta arriba. Mi familia y mis amigos están orgullosos de mí, me apoyan y me animan. Todo eso me hace seguir adelante con energía.

Por cierto, estoy descubriendo un sabor mucho más intenso en todo lo que como.

14 días sin fumar

Llevo dos semanas sin fumar y siento que mi adicción al tabaco y las ganas de volver a fumar dejan de controlarme como lo hacían hasta el momento.

Sigo teniendo ganas de fumar, pero cada vez menos… Esto empieza a gustarme.

15 días sin fumar

A los 15 días sin fumar, los síntomas del primer día ya no son los mismos ni aparecen con la misma intensidad. Empiezo a sentirme un poco más libre, el tabaco no me domina tanto pero me sigo acordando de los cigarrillos nada más despertarme, después de cada comida y en los momentos clave.

16 días sin fumar

Llevo 16 días sin fumar, pero parece que sean una eternidad.

De vez en cuando oigo una vocecita que me dice: “fuma, fuma…” y a veces tengo ganas de hacerlo pero cuando pienso en el esfuerzo de estos 16 días aparto esa idea de mi mente y me mantengo fuerte.

17 días sin fumar

Tengo menos ganas de fumar pero siguen estando ahí. Es algo así como un conflicto de intereses: por un lado tengo el deseo inmediato e intenso de fumar, y por otro lado sé que no puedo porque supondría tirar por la borda todo el esfuerzo.

Mi subconsciente quiere que fume, pero tengo que ser racional.

18 días sin fumar

Voy camino a las tres semanas sin fumar, y noto como mi cuerpo va cambiando: menos deseos de fumar, no necesito tanto el monstruo de la nicotina y poco a poco me voy sintiendo con más energía y vitalidad.

19 días sin fumar

Cada vez son menos los momentos en los que me acuerdo del tabaco y estoy aprendiendo a controlar los picos de ansiedad. 

20 días sin fumar

Nunca antes había estado 20 días sin fumar y eso hace que me sienta especialmente bien. Por primera vez desde que dejé el tabaco, hoy voy a salir a cenar fuera y eso 20 días atrás me parecía imposible sin un cigarro en la mano. Tengo ganas de disfrutar de la comida sin pensar en el tabaco.

21 días sin fumar

Dicen que 21 días es el tiempo que tardamos en forjar un hábito. Pues bien, hoy llevo 21 días sin fumar y puedo asegurar que el síndrome de abstinencia físico desaparece e incluso pueden pasar horas sin que me acuerde del tabaco.

Además, leí que a las tres semanas se reduce el riesgo de trombosis y que la respuesta del cerebro ante la nicotina se ha regulado con lo cual los deseos de fumar siguen desapareciendo con el paso de los días. 

22 días sin fumar

Siento que poco a poco voy logrando la meta que me fijé; a veces hay obstáculos en el camino como hoy que hemos celebrado el cumpleaños de mi madre y nos hemos reunido todos en familia con lo cual he tenido que enfrentarme a mi primera sobremesa en familia sin tabaco y con el humo del cigarro de algunos familiares… Lo he logrado y ha merecido la pena.

Era la primera “prueba de fuego” y la primera vez que me reunía con toda la familia después de abandonar el tabaco así que no solo la he superado con creces sino que me siento realmente bien después de las felicitaciones por parte de todos por algo que creían que nunca iba a ocurrir.

Me siento con mucha más autoestima, con más motivación para alcanzar mis metas y celebro cada día sin fumar porque para mí es una pequeña victoria.

23 días sin fumar

Estoy experimentando mejoras significativas en todo el cuerpo: siento más energía, menos irritabilidad y no tengo la misma sensación de ahogo que cuando fumaba.

24 días sin fumar

Mis compañeros de trabajo me preguntan cómo lo llevo y sorprendentemente les digo que bien. Todos me notan de mejor humor, y la verdad es que incluso estoy pensando en retomar el hábito de hacer ejercicio.

25 días sin fumar

Me pongo a pensar que en estos 25 días he dejado de fumar 500 cigarros y mi cuerpo se estremece. Me siento feliz al pensar en todo el humo que he estado ahorrando a mis pulmones, y aunque todavía queda camino cada vez me alegro más de haber tomado la decisión de dejarlo.

26 días sin fumar

Tengo ese sentimiento de euforia cuando pienso en fumar y entonces me siento realmente mal cuando pienso que no volveré a hacerlo. Pero fumaba 20 cigarrillos al día a un promedio de 5 minutos cada uno, lo cual es 100 minutos al día o lo que es lo mismo 1h y 40 minutos. ¡Es mucho tiempo!

27 días sin fumar

Hoy he tenido un “bajón” y he estado a punto de volver, pero sé que cada vez queda menos para que el síndrome de abstinencia desaparezca así que después de haber llegado hasta aquí no quiero echarlo todo a perder. 

28 días sin fumar

Al contrario que ayer, hoy me siento mejor. Estoy aprendiendo a cambiar mis pensamientos para centrarme solo en el presente en lugar de pensar cosas como: “nunca más fumaré” o “ya no volveré a sentir nunca lo que es tener un cigarrillo entre mis labios”. Todo eso frustra y es innecesario.

29 días sin fumar

Hoy es el primer día en el que no he sentido ganas de fumar, el primer día que no he sentido ansiedad ni irritabilidad y además he podido dormir tremendamente bien.

Dicen los expertos que este “clic” o momento en que tu cerebro decide que ya no quieres fumar más, se produce entre las 2 y las 4 primeras semanas.

En mi caso se ha producido el día 29 y teniendo en cuenta que fumaba 20 cigarrillos al día durante más de 10 años es todo un logro para mí.

1 mes sin fumar

No puedo creerlo: ¡llevo 30 días sin fumar!

Nunca antes había imaginado lograrlo, y sin embargo aquí estoy.

No tengo tos, siento menos cansancio y está desapareciendo esa sensación de ahogo y falta de aliento que durante tantos años he estado sufriendo.

Tengo mucha más energía, mi capacidad pulmonar está aumentando y me siento feliz porque puedo decir oficialmente en mi círculo social que he dejado de fumar. ¿Síntomas?

Además, en este mes he ahorrado más de 120 euros en tabaco, por lo que voy a comprarme esa chaqueta que tanto me gustaba. Me lo merezco.

2 meses sin fumar

En estos últimos días he experimentado uno de los síntomas más importantes que se sienten al dejar de fumar. Según los expertos es lo que se llama craving o deseo irrefrenable de fumar. Pero ha durado poco.

También he notado una clara mejora en la capacidad pulmonar un 5%, mi piel ha recuperado la elasticidad y el brillo natural que había perdido, están desapareciendo las arrugas prematuras causadas por el tabaco y mi piel vuelve a hidratarse. Por cierto, sonrío y mis dientes se ven menos amarillentos. ¡Esto es genial!

3 meses sin fumar

Hoy hace tres meses que no fumo, y puedo asegurar que tengo mucho menos estrés. Ahora comienzo a ser consciente que la propia nicotina en lugar de aliviar mi estrés lo producía, y los cigarrillos simplemente satisfacían la demanda de mi cuerpo de más nicotina con lo cual me sentía agradecido porque el tabaco aliviaba esa tensión cuando ahora sé que en realidad la cauaba.

4 meses sin fumar

Sin duda, ahora puedo asegurar que los tres primeros meses han sido los peores y de hecho es donde más recaídas se producen.

Durante todo este tiempo he sentido que los síntomas del síndrome de abstinencia son muy intentos y numerosos, sobre todo durante los dos primeros meses pero a partir del tercero fueron disminuyendo y ahora ya no tengo apenas síntomas. 

5 meses sin fumar

Nunca pensé que diría esto pero me estoy acostumbrando a vivir sin fumar. Ya dejo de verme como aquella persona que siempre iba con un cigarro en la mano. Y me gusta. 

6 meses sin fumar

Tras meses meditándolo, he comenzado a hacer ejercicio, mis pulmones lo agradecen y he bajado algunos kilos así que esto tiene buena pinta.

No echo de menos el aliento a cigarro, la tos durante las mañanas ni los resfriados frecuentes. 

7 meses sin fumar

Ya he pasado lo que se conoce como “la fase de acción”; es decir, el momento crítico y según los expertos desde este instante las probabilidades de recaída son cada vez más bajas.

Intento no estar demasiado cerca de fumadores, el humo ya no me atrae como lo hacía antes y los beneficios que mi salud va experimentando día tras día hacen que merezca la pena.

8 meses sin fumar

A veces extraño el gesto de encenderme un cigarrillo —no fumar en sí sino la acción y la sensación de encender el cigarro— pero sin embargo es fugaz y casi no interfiere en mis pensamientos.

De repente me digo: “voy a fumar” pero enseguida se pasa. Estoy dejando incluso de pensar en el tabaco.

9 meses sin fumar

La congestión, la fatiga y la falta de aliento decrecen fuertemente. Además, según me dijo mi doctor los cilios pulmonares han vuelto a crecer y son capaces de manejar la mucosidad manteniendo los pulmones limpios y evitando infecciones.

10 meses sin fumar

Tengo amigos y conocidos que dicen que aunque lleves cinco años sin fumar sigues acordándote del tabaco, pero hoy cumplo 10 meses sin fumar y cada vez veo el tabaco como algo más lejano.

Sé que cada persona es un mundo, pero puedo decir que ya no necesito el tabaco para sentir bienestar y paz.

Incluso puede llegar a molestarme el humo cuando alguien se enciende un cigarro cerca de mí. 

11 meses sin fumar

Estoy cerca de mi primer año como persona ex fumadora, y siento una mezcla entre emoción e incertidumbre.

Sé que lo peor ha pasado, pero sin embargo tengo miedo de recaer algún día aunque sé que si en estos 11 meses sin fumar lo he recaído difícilmente lo haga ahora si sigo poniendo de mi parte.

1 año sin fumar

Hoy tengo algo muy importante que celebrar: ¡llevo un año entero sin fumar!

Sí, 12 meses, 52 semanas, 365 días. No podría haber tomado una decisión mejor así que solamente puedo sentir con mucha alegría por este camino que justo un año atrás inicié: mi vida sin tabaco.

En estos momentos mis posibilidades de sufrir un ataque cardíaco o accidente cardiovascular se han reducido a la mitad que un año atrás. Y dicen que entre los dos y los tres años sin fumar el riesgo de padecer neumonía o gripe son los mismos que los de un no fumador, y que los riesgos de ataques al corazón, angina de pecho y problemas cardiovasculares continúan bajando así que esta va a ser mi próxima meta.

Cuando lleve cinco años sin fumar, habré reducido a la mitad el riesgo de cáncer de garganta, esófago y vejiga, y a los diez años el riesgo de cáncer de pulmón de dividirá por dos.

Así que solo me queda decirte que ánimo, porque si yo pude tú puedes y cuando comiences a dejar de fumar día a día vas a ver como es la mejor decisión que has tomado.

Y aunque cada persona reacciona de manera distinta y no tiene por qué tener los mismos síntomas que yo, seguro que esta especie de diario de un ex fumador de ayuda en los días en los que más lo necesites.

Graba esto en tu mente: ¡Dejar de fumar día a día es posible, todo es cuestión de dar el primer paso y comenzar!

Y sé de lo que hablo, así que cuanto antes comiences antes podrás vivir una vida realmente libre y sin tabaco. Tú puedes, lo sé.

¿Me comentas tu como vas?